Mostrando entradas con la etiqueta Experiencias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Experiencias. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de junio de 2016

¿Qué hacer en Madrid? Visita al Museo Cerralbo.

Queridos lectores, ante todo disculpas por el abandono al que os he sometido (alguno seguro que lo habrá agradecido) y que ha sido ajeno a mi voluntad: compromisos, viajes, trabajo y un sinfín de excusas más que me han impedido cumplir con la obligación. Hecha esta aclaración, os quiero contar una maravillosa y sorprendente vivencia que he tenido estos días, mi primera visita al Museo Cerralbo en Madrid. ¿Y cómo es que a estas alturas descubro una joya de tamaña relevancia? Tengo que entonar el mea culpa porque, aunque estuvo cerrado durante unos cuantos años, se reabrió en diciembre de 2010, vamos, que tuve tiempo de sobra y no fui. Pero como nunca es tarde si la dicha es buena, ha sido 2016 el año elegido para mi bautismo cerralbiano. No pasa nada, la cosa es hacerlo y además hacerlo con buenos resultados como ha sido el caso. No puedo más que decir que esta institución goza de un esplendor y una gloria de los que he sido testigo tras esta breve pero fructífera estancia en la capital. Os dejo una diminuta muestra de la grandiosidad de un palacio, de la exuberancia, delicadeza y belleza de una colección y del recorrido por la historia y el arte del mundo, que, gracias al Marqués de Cerralbo, podemos hacer con tan solo desplazarnos a este fantástico rincón. Desde un capitel romano del siglo I d. C. a unos gemelos de oro del siglo XIX de don Carlos de Borbón pasando por un puf-leñera monísimo digno de copiar vilmente por los que tenemos chimenea. Yo todavía no me he recuperado y creo que el Síndrome de Stendhal, al que tanto hago referencia, se me ha instalado de manera crónica y ya no hay terapia que me lo quite. Bueno, sí, la hay, pero prefiero seguir con el síndrome y la tele sin encender.
Una última recomendación, a los que sufrís de dolores cervicales, venid con la fisioterapia hecha de casa, ya que vais a tener que mirar para arriba para abajo, para derecha e izquierda. Las obras de arte, las reliquias, los restos arqueológicos, las porcelanas... están por todos lados incluido el techo.
Os dejo puesta esta ligerísima crónica acompañada de un bravo por el Marqués de Cerralbo y otro bravo por los conservadores de su casa y colección. Este exquisito viaje en el tiempo fue una experiencia increíble.
  
En estos lugares pongo cara de buena (en mi fuero interno estoy maquinando cómo rayos llevarme algo de allí).

Jarrón con "Flores de Mayo". Fábrica de Meissen.

Maravilloso reloj flanqueado por unos retratos enmarcados de manera regia, como corresponde.


Salita rosa.

Uno de los preciosos baños.

Armadura procedente de Japón, período Edo.

Busto y manos de un apóstol sobre fantástica vitrina.


Detalle de uno de los techos. 

Tondo de Luca della Robbia.

El único papel pintado que se conserva original de la época. 

Jardinera procedente de Japón, Era Meiji, entre otras maravillas.

La "Sala de las Columnitas".

Detalle del tocador. ¿Quién no quiere algo así?

Velador de malaquita procedente de Rusia.

Detalle de la mesa de billar francesa, hacia el 1855.

Campana china, Dinastía Qing.


Teléfono Ericsson.

Las lámparas son impresionantes.



Diminuta obra de arte oriental.

Colección de camafeos.

Maravilla tropical.

Otro de los monísimos baños.

Os recuerdo que lo que aquí habéis visto es pura anécdota y os dejo los créditos como siempre. Hasta la próxima, queridos. 

Museo Cerralbo

c/ Ventura Rodríguez, 17

28008 Madrid, España

Teléfonos: (00 34) 915 47 36 46 / 47

Sylvie Tartán: bailarinas de Pretty Ballerinas, vestido de Grace & Mila, blazier Maison Scotch, clutch de Ba&sh y collares vintage de Carmén Hernán.


Sylvie Tartán.

viernes, 20 de mayo de 2016

Parador Nacional de Cambados, 50 Aniversario.

Queridos lectores, por fin un evento a la altura de una resurrección. Y es que hoy os voy hacer una breve crónica de todo un acontecimiento: el 50 Aniversario del Parador Nacional de Cambados, lugar donde se elige cada año el mejor vino albariño del mundo y lugar, también, donde mis padres pasaron parte de su luna de miel. Una muy buena combinación de circunstancias a la que hay que añadir el susodicho feliz cumpleaños.
No sé si os pasa a vosotros pero yo, cuando quiero sentirme a resguardo, me voy a un parador nacional. Iba a deciros que es una apuesta segura pero no, no es una apuesta en absoluto, se trata de una certeza. Elijas el que elijas, sin necesidad de andar investigando comentarios de anteriores huéspedes en la red, sabes que vas a "dormir tranquilo" en todos los sentidos de la expresión.

Preparada para el acontecimiento.
Además del encanto del Parador cuya edificación es el antiguo Pazo de Bazán, una hermosa casa solariega que ahora se ha convertido en el Parador de Turismo del Albariño, existen muchas más razones para venir a Cambados. El líder de los Immaculate Fools, el británico Kevin Weatherill, se ha venido a vivir aquí, a una casita con hórreo y capilla y dice que es tan feliz que puede llegar a ser odioso (Fuente: La Voz de Galicia). Además, Fátima Abal, la encantadora Alcaldesa de este municipio con quien tuvimos el gusto de charlar un buen rato, nos habló orgullosa de la hospitalidad de sus ciudadanos que roza a veces la anécdota. Una anécdota maravillosa, por supuesto, que nos hizo comprender perfectamente, qué mueve a un inglés como Kevin Weatherill a trasladarse aquí.

El patio central del edificio lucía los 50 con una juventud inusitada.
Pero volvamos al protagonista: el Parador. Fue en uno de sus salones donde escribí, acompañada de un gin-tonic, -si no, no hay manera-, el prólogo de "Dios y otros superhéroes" del escritor Alexander Vórtice, mi única incursión literaria publicada hasta ahora, y es aquí donde vengo de vez en cuando a tomar un piscolabis alejada del mundanal ruido. Adoro Cambados y adoro este rincón de piedra e historia. Y por eso, me hizo tanta ilusión ser invitada -en calidad de Pazo de La Saleta-,  a celebrar los 50 años de vida de esta institución, a la que por cierto, acudieron -acudimos, perdón-, diversas personalidades como el Presidente de la Xunta, don Alberto Núñez Feijóo o el Presidente del Consejo Regulador de la D.O. Rías Baixas, el Marqués de Figueroa.
Disfrutamos de todo un desfile de riquísimas viandas elaboradas in situ y, particularmente, tomé nota de un buen puñado de ideas decorativas para mis eventos. Eso sí, sólo ideas decorativas ya que no dispongo de los conocimientos básicos suficientes para detectar ingredientes, calcular cantidades e irme a casa a mezclar todo adecuadamente para repetir la experiencia. No pasa nada, me encanta que cocinen otros y, mientras lo hacen, ustedes pasen, vean y disfruten.

Precioso arreglo floral de gerberas, peonías, camelias, liliums, rosas, ramas de eucalipto...
Estos zumos estaban absolutamente deliciosos. Sí, la primera sorprendida fui yo cuando me decanté hacia la bebida no alcohólica pero es que la tentación era grande.
Me encantó la decoración con verduras. Una auténtica monada.

Si no hay Casera, me da igual, pero si no hay queso, sí que me voy. Por suerte, había unos cuantos y todos riquísimos.

Declaro abiertamente en este foro que voy a copiar de manera ruín la idea del vasito y el tenedor. 

Helado de limón con bizcocho y muelle de caramelo. Seguramente el postre se llame de otra forma, no me hagáis mucho caso.

Orgía de hortalizas y verduras bajo el agua. Apunto.

Y tras saludar a varios amigos y conocidos, llegó el momento final, la foto de familia y el honor para mí de compartir ese momento con ellos. Muchísimas gracias a todo el personal del Parador de Cambados por ser tan profesionales y además, lo que es igual de importante, tan absolutamente encantadores. ¡Gracias, gracias, gracias y muchísimas felicidades, amigos!

Aquí están los responsables del éxito de este parador y servidora feliz en el medio.

Y todavía tuvimos una sorpresa más, un regalito a la salida que nos encantó. Yo, que soy uno de esos dinosaurios que todavía usa Cds, me fui muy contenta a casa con la selección de música "vintage" que sonaba el año que nació este parador: Simon and Garfunkel, Aretha Franklin, The Mamas and the Papas, Bob Dylan... ¡¡Absolutamente genial!!

Para escuchar "His boots are made for walking" y trasladaros a 1965, pinchad aquí.

Aunque los fastos del 50 cumpleaños ya pasaron, no dejéis de pasaros vosotros por aquí. El Parador de Cambados os acogerá con cariño y una cocina creativa hecha con los productos de la tierra pero dándoles una vuelta diferente. Os alojaréis en un lugar con historia que además, continua escribiéndola a golpe del mejor vino Albariño.
Muchas felicidades, queridos amigos, y hasta la próxima, queridos lectores.

Créditos:
- Parador de Cambados: Paseo Calzada s/n. 36630 Cambados. Teléfono: 986 54 22 50.
- Estilismo Sylvie Tartán: Vestido "vintage" de Lullaby (Barcelona), pendientes Teria Yabar, zapatos Marc Jacobs, blazer Max Azria, Cartera Loewe.

Sylvie Tartán.

domingo, 10 de abril de 2016

Valium de por vida.

Queridos lectores, está claro que, aunque nuestra capacidad sorpresiva va menguando con los años, siempre hay algo que la despierta repentinamente y hace que volvamos a plantearnos lo de que Dios creo al hombre a su imagen y semejanza. A mí eso siempre me ha parecido rarísimo, de verdad.
Yo, que estoy recién resucitada y ando como loca de aquí para allá recuperando el tiempo perdido, tuve que recurrir hace unos días al médico. Sí, os confirmo que cuando se resucita, se resucita con los mismos achaques que uno tenía en vida, con lo cual, esto no es ningún chollo. Pero menos da una piedra y sobre todo si es una piedra donde está inscrito tu nombre y apellidos con un angelote en  medio.

Como veis, lo que se dice buen aspecto, buen aspecto... no se tiene. ("La Resurrección de Lázaro" de Juan de Flandes).

Continúo. Yo, que sólo voy al médico en casos de urgencia extrema y casi en peligro de muerte, se me ocurrió acudir el otro día para solucionar un problema de dolor muscular en el cuello que llevaba sufriendo años por absoluta dejadez. Ni corto ni perezoso, mi médico de cabecera al ver las radiografías poco más que me vuelve a condenar a muerte. Que si tengo un desgaste galopante, que si llego a vieja, tela marinera lo que me espera... Vamos, la alegría de la huerta. Y nunca mejor dicho porque la consulta está rodeada de berzas, grelos y demás hortalizas de consumo habitual por estos lares. Ante semejante diagnóstico -os recuerdo que estoy recién resucitada y no estoy para bromas-, le pregunté tímidamente si no se arreglarían los dolores con un poco de fisioterapia. "Nada, eso no te va a hacer nada". Haciendo acopio de paciencia y valentía, le sostuve la mirada para recibir su veredicto. "Media pastillita de Valium todas las noches y si te va bien, te lo receto de manera crónica". La verdad que lo primero que pensé fue en comenzar a traficar con esas pastillas que estoy segura que en el mercado negro se venden estupendamente y a precio razonablemente caro. Como os contaba hace muchos años en mi particular Purgatorio, he debido de tener un ascendiente lejano delincuente porque os juro que le afirmé con la cabeza mientras extendía la receta y en lo único que pensaba era en buscar el contacto idóneo para dar salida al material. A veces hasta yo misma me sorprendo con mis pensamientos.
Por supuesto, acudí a la oficina de farmacia más cercana para adquirir mi primera cajita de Diazepam y... no se me asusten, también la última si Dios quiere. Lo que sí hice fue llamar a un fisioterapeuta que, tan solo con una sesión, ha hecho que desaparezca casi todo el dolor. Vamos, un encanto mi ex médico de cabecera y sus métodos matasanos y "devuelveresucitadosalatumba". Y no os preocupéis, sigo durmiendo de un tirón, sólo que ahora tengo una mano a la que agarrarme, aunque sea de cartón.



Eso sí, si alguno de vosotros necesita un Valium, tenéis mi contacto en el perfil.
Cuidaos mucho y no os fiéis de nadie. Besos, abrazos y mimos varios. 

Sylvie Tartán